Capítulo 03. Indumentaria antigua en Egipto


Egipto representa a nivel mundial la imagen más perfecta del mundo antiguo. La riqueza y variedad de los vestigios legados a la posteridad no tiene parangón y llenan museos de numerosos países: estatuas, pinturas, objetos diversos decorativos y funcionales, así como los únicos y más porpentosos momumentos conservados de aquellos milenios: las pirámides de Guiza y los templos de Karnac y Luxor. Apenas conservamos ropas de los antiguos pobladores del Nilo, pero sí incontables imágenes que llenan nuestra imaginación de formas imprecisas pero sumamente sugestivas.
A
1. CLAVES ESTILÍSTICAS     Caracteriza al traje egipcio la perfecta armonía entre materia (lino), color (blanco), volumetría (drapeado) y decoración (estructural: plisado). El lino produce tejidos que tienen a arrugarse formando surcos de aristas cortantes: esta naturaleza la aprovecharon los egipcios y la elevaron, por medio del plisado, a categoría suprema de la belleza vestimentaria. En coherencia con el material, no encontramos estampados, que lucirían penosamente sobre las arrugas, y la ornamentación aplicada se restringe a los orillos.

1. Plañideras en la Tumba de Ramose (Deir el Medina).
La niña está desnuda; las adultas no ocultan sus senos.
2. DESNUDEZ     La ausencia de prendas de vestir cubrientes no despertaba pudores entre los egipcios. Rara vez se representa sin ellas la aristocracia, pero no por pudor sobre el cuerpo desnudo, sino por deseo de manifestar mediante la indumentaria su preeminencia social. Los senos femeninos se muestran con naturalidad. Los enseñan las plañideras de la Tumba de Ramose (figura 1), no perturba el luto; muestra también un pecho una figura que representa probablemente a la poderosa reina Tiyi (figura 2). Las esclavas son a menudo representadas desnudas, sin faldas, y también laboran completamente desnudos algunos agricultores representados en la Mastaba de Ti. ¿Por su juventud, porque son esclavos, por comodidad? Nos falta la respuesta.


2. Portentosa peluca, semidesnudez y manto:
Tiyi (Nueva York, Metropolitan).

3. Tríada de Micerinos (El Cairo, Egipcio).


















3. PRENDAS DE VESTIR MASCULINAS     La pampanilla o taparrabos con el que se representa invariablemente a los varones egipcios, envuelve las caderas y los genitales separadamente (no es una falda) en una estructura semejante a la de un pañal infantil. Entre la que viste el faraón Micerino (figura 3) y la de Tutmosis III (figura 4) han pasado más de mil años, pero la hechura es la misma. 

4. Tutmosis III (El Cairo, Museo Egipcio).



















4. PRENDAS DE VESTIR PARA LOS DOS SEXOS     Los dos sexos rapan sus cabezas para evitar que sus cabellos se infesten de insectos y adornan sus calvas con voluminosas pelucas realizadas con fibras vegetales teñidas y adornadas con joyas; reúnen sin duda lo más brillante del atuendo egipcio. La costumbre de rapar la cabeza es común todavía entre distintos pueblos africanos. Ambos sexos utilizaban kool en los ojos, pero el maquillaje parece que ya entonces era más notorio entre las mujeres (figura 6).
5. Mujer elaborando cerveza.

6. Retrato de Tiyi (El Cairo, Egipcio).
Hombres y mujeres vestían faldas anudadas como pareo, es decir, un rectángulo de tejido en el que uno de sus extremos se vuelve sobre la cintura para conseguir la sujeción de la prenda (figura 5), sistema común a numerosas faldas antiguas como el sampot de Camboya o el sarong de Malasia.
El pecho desnudo, o parcialmente desnudo, se cubre con un pectoral o torque realizado con cuentas (figuras 8 y 10), ornato persistente en numerosos pueblos de la región, particularmente los masai.
7. Vestido de tirantes: Portadora de ofrendas
(Nueva York, Metropolitan).


8. Vestido de tirantes:
Diosa Hathor y faraón Seti I
(París, Louvre).


9. Pelucas y túnicas: Meryt y Maya (Leiden, Antigüedades)


10. Respaldo del trono de Tutankamón (El Cairo, Egipcio).


 



















5. PRENDAS DE VESTIR FEMENINAS     Las prendas que cuelgan desde los hombros —digamos convencionalmente túnicas o vestidos— podían cubrir los pechos o mostrarlos. Algunas de estas túnicas parecen sujetas por medio de tiras anchas que ejercerían simultáneamente la función de sujetadores (figuras 7 y 8 izda.). Las túnicas más complejas eran posiblemente dos haldas de tejido muy fino convenientemente drapeadas con un ancho cinturón de tejido a fin de ajustarse al torso y generar, incluso, la sensación de incorporar mangas cortas. Esta túnica principal sería la que viste Seti I en la figura 8, los esposos Meryt y Maya (fig. 9), la esposa de Titankamon (fig. 10). La hemos descrito según la interpretación que ofrece Mary C. Houston, la cual la denomina provisionalmente "vestido de dignidad" (fig. 11).  




6. FARAÓN     Lo distinguimos sobre todo por sus tocados: la toca o cofia de rayas horizontales (semejante en hechura a la toca de algunas monjas) recibe en algunos libros el nombre de nemes y en otros el de klaft; se remata en la frente con ureus una serpiente (figura 4). Las tiaras elevadas se refieren a la soberanía sobre las tierras: Alto Egipto (corona troncocónica) y Bajo Egipto (alta tiara bulbosa: figura 3). 
11. "Vestido de dignidad", interpretación de Mary C. Houston.
12. Sandalias encontradas en la Tumba de Tutankamón.

Referencias del texto     Boucher, François, 20.000 years of fashion, New York: Abrams, 1995; Rieff Anawalt, Patricia, Historia del vestido, Madrid: Blume, 2008. 
Bibliografía     Freed, Rita E. y Markowitz, Yvonne J., Pharaohs of the Sun, Boston: Museum of Fine Arts, 1999; Hall, Rosalind, Egyptian Textiles, Aylesbury: Shire Publications, 1986, Vogelsang-Eastwood, G. M., Tutankhamun’s Wardrobe, Rotterdam: Barjesteh van Waalwijk van Doorn & C0, 1999; Vogelsang-Eastman, Gillian, Pharaonic Egyptian Clothing, Leiden: E. J. Brill, 1993.