Capítulo 08. Alta Edad Media (Bizancio) y Plena Edad Media (Europa románica)


Alta Edad Media (476 a 1.000)  
 A
1. Justiniano y su séquito. Rávena (Italia), San Vital, siglo VI. Emperador 
y aristócratas con clámide y tablion, sobre túnica bordada en los hombros;  
autoridades religiosas con dalmática y casulla (Maximiano). 
La púrpura adorna clámides y túnicas. 
BIZANCIO
El traje cortesano acapara nuestra atención por su riqueza: bordados, gemas, orlas, tejidos de oro, pesadas coronas. La influencia persa es aquí indiscutible, e incluso se repiten los mismo motivos iconográficos que se trasladarán también al traje rico de los Omeya islámicos, al traje otomano y a la indumentaria búlgara y rusa. La influencia en el guardarropa litúrgico ortodoxo se mantiene vigente.
Los primeros emperadores bizantinos –nos referimos a los mosaicos de Justiniano y Teodora en Rávena– vestían ricas túnicas talares de manga larga (paragaudion) y clámides con un rectángulo decorativo denominado tablion. La clámide púrpura estaba reservada al emperador; los dignatarios la visten blanca.
La corona inicial, una diadema cuajada de gemas (stephanos) se amplía desde el siglo V y puede recibir series de cadenitas (stemma). La emperatriz Teodora luce además un torque o gorguera de gran lujo (maniakis).
En el siglo X se incorpora un pesado echarpe bordado de oro y joyas, el loros, y su versión más estrecha, el thorakion. En el XII llega la corona rígida semiesférica (camelaukion), modelo de la mayoría de las coronas occidentales desde entonces. Por fin, entre los siglos XIII y XV se asienta el empleo de la dalmática extremadamente rígida y pesada de gruesos bordados (sakkos) y el caftán de mangas flotantes anudadas a la espalda (granatza) que retomarán las dinastías turcas que aplastan el poder bizantino.


2. Teodora y su séquito. Rávena (Italia), San Vital, siglo VI. Maniakis 
 para distinguir a la emperatriz, acompañada por un séquito de elegantes.


3. Los Reyes Magos en San Apolinar Nuevo. 
Rávena (Italia), San Vital, siglo VI. Ya conocíamos 
la indumentaria persa, los pantalones bordados y los gorros frigios.


4. Nicéforo II y María de Alania vestidos con 
anchos loros cuajados de oro. París, Biblioteca Nacional.


5. Emperador Juan Cantacuceno coronado con  
camelaukion y luciendo oscuro saccoz.
París, Biblioteca Nacional.

 Plena Edad Media 
ROMÁNICO (1.000 – 1.200)
A
(Resumimos del libro de Carmen Bernis, Indumentaria medieval española.)
A
Como sucede en arquitectura y artes plásticas, también en indumentaria el románico presenta una asombrosa uniformidad a lo largo y ancho de Europa: el románico es el primer estilo internacional de Occidente. Según Bernis, la influencia de Bizancio continúa siendo la principal, sobre todo en las túnicas de tela abundante y mangas anchas, y quizás también en la llamada “moda del traje largo”, es decir, de túnicas talares para los dos sexos, desarrollada a lo largo del siglo XII.
A
La seda, usada en briales y pieles, recibe nombres como cendal y ciclalón (con oro).
Varones y hembras visten las mismas prendas. El dimorfismo sexual se aprecia particularmente en los tocados, pues la mujer los usa siempre y el varón casi nunca.
A
Tipologías     La túnica de debajo es el brial (manga larga estrecha) y la de encima el pellizón  o piel (ancha y forrada de piel de conejo, cordero o armiño). Los mantos antiguos perviven: la tipología clámide es ahora denominada manto y es común en los hombres como el palio en las mujeres. Será moda del siglo XII y llegada de Bizancio, las mangas perdidas anudadas a la espalda en una prenda que llegará a llamarse tabardo

Ropa popular     Ropas humildes, seguramente llamadas todavía saya y aljuba (equivalente al brial y la piel de los ricos) o simplemente túnicas. El manto de tipo casulla para aquellos que trabajan a la intemperie. A
A
Calzas     Se abandonan los trubucos (zaragüelles o pantalones anchos equivalentes a las bragas de todos los pueblos bárbaros) paulatinamente por las calzas que cubren los pies y llegan hasta lo alto de los muslos. 
A
Rey con pellizón hendido, sobre el brial y bajo el manto; reina con manto y pellizón de anchas mangas, la misma ropa que su camarera a la izquierda, que usa además un abanico. Religioso con casulla sobre la dalmática o pellizón. Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo.

De izquierda a derecha: camarera; caballeros con briales o pellizones azules, el del centro con las mangas del 
pellizón anudadas, moda internacional. El adorno del pellizón siempre en escote, puños y ruedo. 
 Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo.


4. Sepulcro de Alfonso Ansúrez, Madrid, MAN.

Extraña imagen de un guerrero que viste una cola de tiras entrecruzadas. La imagen representa el martirio de Santo Tomás de Canterbury. Santa María de Terrassa.

El rey Gaspar enseña sus calzas con ligas.
Museo Episcopal de Vic.